El programa educativo Karunavirus, que surgió como antídoto para paliar los efectos negativos causados por la pandemia en los menores hospitalizados, acaba de reinventarse para poder atender las nuevas necesidades que están surgiendo en estos momentos. En su mutación, el programa ahora se denomina Karunaventura, ya que podemos decir que es una aventura cuya meta es aliviar el sufrimiento de los menores hospitalizados (Karuna significa compasión). Este proyecto educativo, ha sido creado por Mercedes Ortiz Martínez y Eva Ortiz Martínez. Mercedes es maestra de Educación Primaria, licenciada en Psicopedagogía y ejerce actualmente como maestra del Aula Hospitalaria del Hospital Poniente, Eva Ortiz Martínez es psicóloga y Paloma Sousa Leal trabajadora social y coordinadora del programa. Cada una de ellas tienen más de dieciocho años de experiencia en la meditación y enseñanzas NgalSo tibetanas, para ello han viajado a distintos lugares del mundo como Tíbet, Indonesia, Tailandia, Italia, asistiendo a cursos y haciendo retiros de meditación.  Este proyecto ha sido creado para llevarlo a cabo en el tiempo de ocio del alumnado hospitalizado, nace en el Hospital Universitario Poniente, en la Comisión de Humanización y se presenta como una aventura donde pueden participar todos los profesionales y usuarios del área de Pediatría: pediatras, personal de enfermería, profesionales de la limpieza, docentes, familiares….

La finalidad del Karunaventura es ayudar a que los menores puedan vivir su hospitalización como una experiencia divertida, enriquecedora y que les ayude a ser más fuertes. La hospitalización conlleva en sí misma afrontar nuevas situaciones y dificultades. Estas situaciones pueden ser vividas por los menores de una forma más estresante o por el contrario de una forma más positiva. Si analizamos las distintas necesidades que tienen los menores según las tres fases de hospitalización nos podemos encontrar: En la fase de ingreso (si el menor nunca ha sido hospitalizado) puede resultarle estresante entrar a un lugar desconocido,

con personas desconocidas y que tienen una organización y una forma de trabajo también desconocida.En todo caso, el menor y sus familiares necesitan sentir una buena acogida.
En la fase de estancia el menor necesita realizar actividades que le son propias como jugar y divertirse. Por otra parte, el menor y sus familiares también necesitan entrar en confianza con los profesionales sanitarios para aclarar cualquier duda sobre el tratamiento que le están aplicando, las pruebas y los resultados clínicos obtenidos.

La finalidad del Karunaventura es ayudar a que los menores puedan vivir su hospitalización como una experiencia divertida, enriquecedora y que les ayude a ser más fuertes. La hospitalización conlleva en sí misma afrontar nuevas situaciones y dificultades. Estas situaciones pueden ser vividas por los menores de una forma más estresante o por el contrario de una forma más positiva. Si analizamos las distintas necesidades que tienen los menores según las tres fases de hospitalización nos podemos encontrar: En la fase de ingreso (si el menor nunca ha sido hospitalizado) puede resultarle estresante entrar a un lugar desconocido, con personas desconocidas y que tienen una organización y una forma de trabajo también desconocida. En todo caso, el menor y sus familiares necesitan sentir una buena acogida.
En la fase de estancia el menor necesita realizar actividades que le son propias como jugar y divertirse. Por otra parte, el menor y sus familiares también necesitan entrar en confianza con los profesionales sanitarios para aclarar cualquier duda sobre el tratamiento que le están aplicando, las pruebas y los resultados clínicos obtenidos.

Pasado un poco el tiempo, una vez que los pequeños se han relajado, deben sentir que aunque se encuentren fuera de su entorno cotidiano, también utilizan su tiempo de forma útil y significativa. En la fase de alta a los menores les gusta mucho agradecer con un detalle, generalmente un dibujo, a los profesionales que les han atendido tan amablemente. Les gusta dejarles un bonito recuerdo.
Lo ideal para el menor, en esta fase de alta, es incorporarse a su vida diaria habiendo sanado su experiencia de hospitalización y habiéndose llevado un recuerdo positivo de ella. Para abordar todas estas necesidades que presentan los menores en los distintos momentos de hospitalización, este proyecto se ha convertido en una karunaventura donde los pequeños deberán enfrentarse a numerosos desafíos que contienen los ingredientes necesarios para facilitarles todo el trabajo.


De modo que sin darse cuenta, de una forma divertida, se habrán integrado perfectamente en el ambiente pediátrico, habrán establecido confianza con las personas que les atienden, habrán realizado actividades que les harán sentirse muy útiles como ayudar a otros menores hospitalizados con su misma enfermedad. También, a lo largo de esta Karunaventura podrán apoyar otras causas solidarias como el medioambiente, la pobreza infantil, los animales… Realizarán todo lo que consideran importante para ellos en el hospital, como el agradecer con algún detalle artístico el trato recibido. Podrán incluso hacerse influencers al publicar sus noticias solidarias en las redes de comunicación.La aventura culminará, cuando se realice la ceremonia de graduación del karunaventurero, donde, después de superar tantos desafíos, realizará su foto con su karunahuella (huella digital con el dedo) en la orla, pasando a formar parte del legado de valientes karunaventureros.
Al final, lo verdaderamente importante será que los menores hayan vivido su paso por el hospital como una experiencia positiva, enriquecedora y que les ha hecho más fuertes ante las situaciones difíciles.

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